Poblaciones de Mizque y Aiquile dan la bienvenida al Nuncio Apostólico
 

La Prelatura de Aiquile vivió este fin de semana momentos importantes con ocasión de la toma de posesión del obispo titular Mons. Jorge Herbas. El programa de celebraciones comenzó el viernes 22 de mayo por la tarde con la bienvenida de la comunidad aiquileña al Señor Nuncio, Mons. Giambattista Diquattro.

Un primer momento de encuentro fue la bienvenida al Nuncio en la localidad de Mizque por las autoridades locales y la comunidad junto a su pastor Mons. Herbas, posterior,  la caravana de acogida se trasladó hasta la localidad de Aiquile sede de la prelatura para la ceremonia de bienvenida en la catedral.

Una ceremonia que se extendió  poco más por  palabras espontáneas de bienvenida expresadas al Nuncio por parte de representantes y miembros de las pastorales de la prelatura, palabras de reconocimiento para Mons. Adalberto Rossat, obispo emérito de la prelatura así como para su obispo titular Mons. Herbas.

Concluida esta ceremonia ambos prelados Mons. Jorge Herbas y el Nuncio se dirigieron al obispado ubicado a un par de cuadras de la catedral para compartir  con  sacerdotes y religiosas de la prelatura, durante el camino varias fueron las muestras de cariño y afecto que ambos prelados recibieron por parte de jóvenes y niños que los esperaban en el camino para saludarlos.

 

El Señor Nuncio ha calificado de “muy rico” el encuentro sostenido con la población primero en Mizque donde se tuvo un encuentro en la iglesia de Mizque y luego en la alcaldía donde no solamente se encontraba gente de la población de Mizque sino de otras poblaciones que llegaron hasta allá para saludar al representante del Papa en Bolivia. “Un encuentro con la gente a nivel personal,  muy cercano, donde me expresaron el deseo de construir una Iglesia más fuerte cercana  a Dios a sus principios y a su amor”, dijo.

 

Asimismo  el Nuncio expresó su alegría por los momentos de encuentro vividos en Aiquile, un encuentro que se vivió en la calles y que se concentró en un momento de oración en la catedral de esta ciudad, una iglesia-catedral que el Nuncio calificó de impresionante que Aiquile se merece después del sufrimiento y las dificultades que ocasionaron el terremoto de 1998 en ese lugar.

“Una comunidad que acudió a la catedral deseosa de encontrar a su antiguo obispo, a su nuevo obispo y deseosa de saludar al Santo Padre por medio de mi persona, este ha sido un momento muy rico y entre los más fuertes de mi experiencia en estos meses de mi estadía en Bolivia”.

 

Para el Nuncio la realidad pastoral de la prelatura de Aiquile se traduce en una comunidad cristiana que crece, una comunidad con vocaciones que crece y sigue a su pastor, todo esto hace que la iglesia en Bolivia se fortalezca en la fe.

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